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Cómo afecta al ciudadano
Con el Euro, cambian las unidades físicas de pago, con nuevos billetes y monedas. Y cambia la escala monetaria de referencia, que se hace más pequeña. Además, por el cambio de escala vuelven los céntimos.
Recuerda el tipo de conversión entre la peseta y el euro -166,386 pesetas por euro- y las reglas básicas de redondeo -al céntimo y al alza si el tercer decimal es mayor o igual a 5-.
No cambian los contratos, préstamos e hipotecas, ni las nóminas ni pensiones.
Estos contratos se redenominan gratuita y automáticamente a euros aplicando el tipo de conversión y la regla de redondeo. Su valor, por tanto, no cambia.
Recomendaciones:
1. Fijáte en los contravalores en euros que aparecen en los extractos bancarios, nóminas, etc., y en los precios en euros de algunos comercios, para que puedas familiarizarte con las nuevas cifras.
2. Utiliza calculadoras y conversores manuales para calcular, y recuerda las reglas simples que permiten aproximar los importes con rapidez: 6 euros son 1.000 ptas., 3 euros son 500 ptas., 60 céntimos son 100 ptas.
3. Puedes adquirir la bolsita de monedas en euros (starter kit) disponible desde el 15 de diciembre de 2001 en entidades bancarias, para utilizarlas como medio de pago desde el 1 de enero de 2002.
4. No acumules efectivo en pesetas durante los últimos días de diciembre.
5. Efectúa el máximo número posible de operaciones con efectivo en euros desde principios de 2002. No esperes hasta el último momento para utilizar el euro.
6. Evita la utilización simultánea del euro y de la peseta para efectuar un mismo pago durante los dos meses de doble circulación.
7. La compra en comercios con euroetiqueta es una garantía.
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