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Terciopelos, dorados, cortinajes amplios, madera noble con cincelados. Rococó sin fronteras, acabados redondeados. Lamparitas de vidrio coloreado como toque estratégico de luz y glamour. Espejos, alfombras, porcelana fina. Lo decorativo gana la batalla a lo útil. Amor a la voluptuosidad de texturas y formas.
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